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Theresa Zabell: «Tenemos que cuidar nuestros mares porque el 70 % del oxígeno procede de ellos»

La deportista y exeurodiputada insta a reducir el uso de plásticos de un solo uso y defiende un activismo «azul» frente al verde, en el que no «se encadenan» a la puerta de un ministerio para conseguir fondos

En un planeta donde el 70 % de la superficie está compuesta de agua, muchos de los residuos que genera el ser humano terminan en ellos. Esto, además de suponer una degradación del medio ambiente, incide directamente en nuestra salud, ya que el pescado es la principal fuente de proteínas para más de 1.000 millones de personas en el mundo, según datos de la ONU.
Para evitar que esta situación vaya a más surgen asociaciones como Ecomar, que este 2024 cumple 25 años de vida en los que ha trabajado para educar y concienciar, pero también actuando en la recogida de residuos de embalses, ríos, mares y costas. Casi dos millones y medio de personas han pasado por sus actividades desde 1999 y solo en 2023 han realizado 71 limpiezas de costas con 3.240 voluntarios donde han recogido 9.715 kilos de residuos.
Para explicar en más profundidad el recorrido de la fundación, su presidenta Theresa Zabell, que es además deportista de vela y la única mujer española con dos oros olímpicos, atiende a El Debate.
–La Fundación Ecomar cumple 25 años, ¿qué han conseguido en este tiempo?
–Cuando nace Ecomar nosotros decidimos que queríamos actuar sobre todo con los niños, porque cuando quieres cambiar la forma de pensar de la sociedad te tienes que ir a las personas receptivas y los adultos ya no lo somos. Las personas son más receptivas normalmente entre los 10 y los 14 años y en estos 25 años ya hemos hecho actividades con más de 2.400.000 niños. A través de estos niños hemos conseguido ir influyendo en las decisiones que se toman en la sociedad. Niños que hicieron actividades con nosotros hace 25 años ya son adultos de 35 o 37 años, una edad en la que muchas personas están ya en puestos de toma de decisión. Si quienes toman decisiones son personas que están concienciadas en el respeto del planeta en el que vivimos va a ser mucho más favorable para todos que si no lo están.
–¿Cuáles son los proyectos más destacados en los que están inmersos ahora mismo?
–Tenemos cuatro grandes pilares de actuación. Por un lado está la educación, que fue lo primero que pusimos en marcha en la Fundación Ecomar hace 25 años, y que ha ido migrando y adaptándose a las necesidades actuales. En estos momentos tenemos una plataforma educativa en la que los colegios se pueden inscribir y aprender cosas que no están dentro de su currículo escolar. Al mismo tiempo, además de aprender y tener más información se pueden involucrar en ser parte de la solución, que puede ser limpiando una playa, por ejemplo.
El segundo pilar es el de los centros deportivos, que funciona 80-85 % durante los meses de verano y unas coletillas durante el resto del año, y se desarrolla principalmente en centros deportivos de diferentes deportes de agua. Empezamos con la vela, pero luego fuimos ampliando a surf, piragüismo, buceo, etcétera. Los niños que pasan por ahí para aprender un deporte al mismo tiempo adquieren qué es lo que nos da el elemento donde vas a practicar ese deporte y qué le puedes devolver tú para que esté en mejor estado. Este es un programa por el que pasan unos 15.000 niños cada cada verano.
En tercer lugar, tenemos el programa de limpieza de costas, que hacemos con niños de los colegios y de los clubes náuticos, pero también con niños con discapacidades y adultos. De hecho, hacemos mucho voluntariado corporativo limpiando playas. En las limpiezas de costas siempre decimos que lo que recogemos es lo de menos, porque lo más importante es el taller azul que realizamos al principio de la actividad, donde se explica la procedencia de los materiales, cómo han llegado hasta la costa, qué nos podemos encontrar y sobre todo, qué podemos hacer para evitar que eso llegue hasta ahí. El 70 % de los residuos de nuestros mares están en el fondo, con lo cual nunca los vamos a recuperar, solo lo haremos con el 30 % que se pueda quedar flotando y vuelva a la costa. Lo realmente importante es pararlo en origen para que nunca llegue al medio ambiente. El año pasado hicimos más de 70 limpiezas de costas con 3.240 voluntarios, donde se rescataron 9.715 kilos de residuos entre envases, vidrio y colillas. Además de las limpiezas de costas que hacemos, facilitamos también unos kits y una clase online para que todos esos niños también salgan por su cuenta y crear así un efecto multiplicador.

La posidonia absorbe 17 veces más de CO2 y produce 17 veces más oxígeno que la misma superficie de bosque del Amazonas

En cuanto a la cuarta pata, se refiere a proyectos científicos, que hacemos con con otras asociaciones e instituciones. Estamos entre el científico y el ciudadano, porque muchas veces todo lo que se hace y se investiga es un mensaje muy diferente al que el ciudadano está acostumbrado a escuchar. Hemos estado en proyectos con la Fundación Príncipe Alberto de Mónaco analizando la la columna de agua del Mar Mediterráneo y ahora estamos sumergidos en uno para replantar la posidonia en el Mediterráneo. Muchas personas no lo saben, pero la posidonia es una planta marina que se adaptó a vivir debajo del mar y que tiene unas propiedades increíbles, porque absorbe 17 veces más de CO2 y produce 17 veces más oxígeno que la misma superficie de bosque del Amazonas. Cuando tú le preguntas a la gente de dónde viene el oxígeno y te dicen que viene de los árboles, es cierto, pero es un 30 %, y el 70 % restante viene del mar, con lo cual o cuidamos el mar o nos tendremos que acostumbrar a respirar menos oxígeno, y eso no es muy recomendable.
–¿Y qué se proponen como fundación para los próximos años?
–Queremos seguir educando, concienciando y actuando como hacemos ahora, pero queremos hacerlo de una forma más exponencial sin perder la calidad que tenemos. No nos queremos convertir en una ‘superasociación’, porque llega un momento que es muy difícil llevar el mismo control de calidad, pero sí aspiramos a estar en todos los colegios, en todas las comunidades y provincias de España con el proyecto educativo y a crecer en el número de centros náuticos. Queremos seguir educando a los diferentes colectivos para que puedan hacer limpieza de las playas y, sobre todo, para que todos esos residuos no lleguen. De aquí al 2030 tenemos la la ambición y la intención de replantar 30 hectáreas de posidonia en el Mediterráneo.
–¿Qué hace que la única mujer española con dos oros olímpicos se pase a la conservación marina?
–Tuve el privilegio de de salir al mar a navegar durante 20 años prácticamente todos los días. Cuando sales al mar a navegar ves lo que la gran mayoría de las personas no ven, y son unos mares donde cada vez flotaban más cosas y cada vez estaban más contaminados. Durante la última etapa de mi carrera deportiva empecé a ver claro que había que hacer algo. Me acuerdo de preguntar con 13 años en mi club que por qué flotaban cosas. Cuando me respondieron que venían del arroyo cuando llovía pregunté por qué no hacía alguien algo, y eso fue como una coletilla que me acompañó durante muchísimo tiempo. Al final decidí convertirme en ese ‘alguien’ que iba a hacer algo.
–¿Las administraciones, tanto locales, regionales y nacionales, están llevando a cabo políticas válidas para cuidar el medio ambiente?
–En el momento en el que estamos, todo puede parecer insuficiente porque o actuamos rápido o vamos a llegar a un punto de no retorno. Soy de las que pienso que nos tenemos que involucrar todos. No podemos mirar a las instituciones y esperar a que ellos nos pongan en bandeja el dinero y el cómo hay que hacerlo. Fundaciones como Ecomar son vitales en el ir buscando cómo podemos actuar y los fondos para poder hacerlo. Nosotros encontramos los recursos tanto en la empresa privada como en fondos públicos. De hecho, más del 90 % de nuestros ellos provienen de fondos privados, sobre todo de empresas.

Todo lo que hagamos en el día a día tiene un efecto en el medio ambiente y en el punto final están nuestros mares y océanos

–¿Qué puede hacer una persona de a pie para contribuir a mejorar el estado de los mares?
–Cualquier persona puede hacer muchísimas cosas todos los días del año. Cómo compras, qué tipo de envases utilizas, cómo lavas la ropa, a qué temperatura lo haces, qué tipo de ropa consumes… Todo lo que hagamos en el día a día tiene un efecto en el medio ambiente y en el punto final de todo lo que hacemos están nuestros mares y océanos, que son más de dos terceras partes del planeta en el que vivimos, por lo que es vital que empecemos a a cuidarlos.
–¿La población está realmente concienciada e implicada con el medio ambiente?
–La gente está mucho más implicada que hace 25 años. Cuando dejo de navegar y decido poner en marcha esta fundación para trabajar sobre el tema medioambiental y la sostenibilidad me miraban raro, porque entonces esto no se llevaba. Estaba muy asociado al grupo de Los Verdes, que parecían muy radicales. Entonces Ecomar nace para cambiar esa percepción. De hecho, nosotros siempre hemos dicho que no somos ‘verdes’, que somos ‘azules’ y que es otra forma de hacer las cosas. No venimos aquí a denunciar ni a encadenarnos en la puerta de un ministerio para que nos den fondos. Venimos a aportar soluciones para poder hacer cosas por el bien de la de la sociedad. Nosotros tenemos un lema que es «Cuida de los dos únicos sitios de los que no te podrás mudar jamás: tu cuerpo y tu planeta». Hace 25 años el «cuida tu cuerpo» nos lo compraban y ahora nos compran más el «cuida tu planeta».
–Hay cierto sector de la población que aún se muestra escéptico sobre el cambio climático.
–Los que más saben son los científicos, que al final tienen datos, y con ellos pueden constatar si el clima se está calentando o no. En el mundo de nuestros mares para mí es muy evidente. Tú te bañas en el Mediterráneo en verano y tenemos temperaturas de 30 grados, algo que antes no era así. Las personas que no lo crean se tienen que fijar un poco en los datos de los científicos, que son los que realmente han dedicado muchísimo tiempo, esfuerzo y dinero para tener esas cifras y analizarlas con las del pasado.
–Imagino que la mayoría de los residuos que se encuentran en las aguas son plásticos. ¿Qué debemos hacer como sociedad para reducir este material?
–No estoy en contra del plástico, creo que nos ha aportado muchísimas soluciones a la ciudadanía. Sí estoy en contra del plástico innecesario y del que usamos una sola vez. Es inaceptable el packaging de muchísimos productos en el supermercado, como que vengan unos plátanos en una bandeja de porexpán, que en las fruterías te obliguen a usar un guante de un solo uso cada vez que vas…
Se ha reciclado un total del 9 % del plástico que se ha puesto en el mercado, con lo cual el 91 % sigue por ahí fuera y no se deshace: se rompe, se hace más pequeño, pero sigue estando. Eso es lo que tenemos que evitar. También hay muchas otras maneras por las que producimos plástico y no somos conscientes, por ejemplo, con la ropa. La industria textil es la segunda más contaminante del planeta en estos momentos. Al haber reducido mucho el precio de las prendas, están hechos con unos materiales que no son naturales y cada vez que lavamos una camiseta estamos desechando al mar 700.000 nanofibras.
–¿Cómo se puede colaborar con Ecomar?
–Mayormente dependemos de las aportaciones privadas, por lo que hacemos un llamamiento a que la gente se asocie y aporte la cantidad que considere, por pequeña que sea. Hasta los 250 euros anuales, el 80 % es desgravable. Es un win-win, porque nosotros recibiríamos los 250, pero a la persona le costaría solo 50.