Cuando competir también vale para hacer ciencia

El fin de semana pasado estuve en Lorient para la llegada de The Ocean Race Atlantic.

Volver a estar cerca de estos barcos siempre impresiona. Pero hay algo que me interesa incluso más que su velocidad.

Mientras cruzan el océano, también recogen información científica.

La flota lleva instrumentación para obtener datos sobre temperatura, salinidad, CO₂ disuelto y microplásticos. Información recogida en lugares a los que muy pocos barcos llegan y que después puede ponerse al servicio de la comunidad científica para ayudarnos a comprender mejor un océano que está cambiando.

En enero de 2027 volverán a partir, esta vez para dar la vuelta al mundo desde Alicante.

Soy Embajadora de The Ocean Race precisamente por valores como estos.

Porque el océano es nuestro terreno de juego.
Pero también nuestra responsabilidad. 💙

El deporte puede competir, emocionar… y generar conocimiento.

¿Y si midiéramos el éxito también por el legado que dejamos?

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