«España respira aliviada: embalses al 83%. El agua “ha vuelto”.
Pero cada vez que miro esos datos me hago la misma pregunta: ¿estamos celebrando la lluvia o aplazando las decisiones?
He aprendido en el mar que la calma no es garantía de seguridad. Cuando el viento baja, no quitas las velas: las ajustas.
La abundancia puede ser tan peligrosa como la escasez, porque el problema nunca fue solo que faltara agua. El verdadero desafío es cómo la gestionamos, cómo la distribuimos y cómo la respetamos.
Hoy algunas cuencas rebosan mientras otras siguen bajo presión, y seguimos destinando miles de millones a reparar daños cuando el barro ya ha entrado en nuestras casas.
Gestionar desde la emergencia es fácil.
Gestionar desde la previsión es liderazgo.
El futuro no se construye reaccionando a las borrascas, sino diseñando sistemas resilientes: reutilización, eficiencia medible, coordinación real entre políticas y una gobernanza que piense a largo plazo.
La pregunta no es si hoy llueve; la pregunta es: ¿estamos preparados para cuando no lo haga?
¿Qué decisiones deberíamos tomar ahora, precisamente porque hay agua?»
Theresa Zabell.