Theresa Zabell anfitriona en Barcelona de OceanosCientific Mediterranean Contaminantes

El catamarán de la OceanosCientific Mediterránean Contaminantes Expedition 2020 llegó el pasado miércoles al pantalán que la FNOB tiene en el puerto de Barcelona para hacer una escala de su periplo por el Mediterráneo recogiendo muestras de la superficie del mar. En tierra les esperaba Theresa Zabell y los Voluntarios de la Fundación ECOMAR.

Mas de 120 niños participaron en diferentes talleres, donde aprendieron por un lado la experiencia de la Vela Oceánica, el taller “Azul Ecomar” explicando el proyecto de la expedición y la importancia de los océanos, y también tuvieron la posibilidad de visitar las instalaciones de la Fundación de Navegación Oceánica de Barcelona para ver como se construyen ese tipo de barcos. Pudieron visitar el “Amaala Explorer”, el Catamarán más grande del mundo que se ha reconvertido en Barco Oceanocientífico para esta expedición. Un barco legendario que ganó hace años la regata “The Race”.

Los jóvenes disfrutaron mucho y estuvieron interactuado con algunas de las visitas que se habían acercado a la FNOB. Salían emocionados de esta gran experiencia ECOMAR donde jóvenes, empresas e instituciones pudieron ver de primera mano el proyecto de la expedición y la importancia de nuestros mares y océanos.

Se trata de la primera campaña océano científica de navegación en el Mediterráneo de estas características. El objetivo es descubrir los contaminantes químicos -metálicos y orgánicos- que contaminan nuestros mares y envenenan el plancton y el fitoplancton que se encuentran al inicio de la cadena alimentaria, así como ayudar a la comunidad científica en la comprensión de las consecuencias de las basuras marinas.

La implicación del Príncipe Soberano Alberto II de Mónaco, Yvan Griboval y Theresa Zabell es definitiva ya que son dos referentes que impulsan el mensaje a muchas personas sobre la necesidad de preservar el océano.

La Fundación ECOMAR, que preside la doble campeona olímpica de vela, Theresa Zabell, lleva más de 20 años educando y concienciando, sobre todo a niños y jóvenes de la importancia que tiene cuidar de nuestro planeta bajo el lema, “Cuida de los dos únicos sitios de los que no te podrás mudar jamás, tu cuerpo y tu planeta”. Con esta filosofía desde ECOMAR se anima a las personas, sobre todo a los jóvenes, a practicar un estilo de vida saludable a través de los deportes náuticos y a comprometerse en el cuidado del planeta.

Theresa Zabell se mostró muy contenta con el éxito que ha tenido esta convocatoria en la capital catalana. “Nuestro propósito es seguir creciendo siendo más útiles y aportando más a la sociedad para el cuidado de nuestros mares y océanos y, por lo tanto de nuestro planeta estamos encantados de formar parte de este proyecto OceanoCientific en el que hemos sido anfitriones en Barcelona durante dos días explicando y concienciando a unos cientos de escolares, personas de la empresa y prensa la realidad de este proyecto para que se transmita y se haga comprender entre la sociedad. A los jóvenes les ha encantado, sobre todo, estar con la bióloga y que les explicara qué íbamos a hacer con todos los contaminantes, lo que es una nueva experiencia para nosotros y también para esta expedición ya que es un proyecto pionero en el mundo con la ilusión de aportar datos a la comunidad científica”.

El objetivo de la Expedición OceanoScientific es estudiar la naturaleza y densidad de los compuestos químicos, tanto metálicos como orgánicos, que afectan al medio marino, durante un espacio de tiempo, en las desembocaduras de los ríos Tiber, Ebro y Ródano además de otros 9 puntos intermedios de este triangulo de 1.500 millas náuticas (2.800 km) del Mediterráneo occidental.

Los Contaminantes químicos, metálicos y orgánicos, se enumeran como sustancias prioritarias que deben medirse de acuerdo con los términos de la Directiva Marco del Agua – DMA del Parlamento Europeo (23/10/2000). Los metales traza, como el cadmio (Cd), el plomo (Pb), el níquel (Ni) y el mercurio (Hg), están presentes de forma natural en la naturaleza.

Lo niños de edades entre 8 y 12 años son los encargados de realizar el cambio. Son un poderoso vector de comunicación. Estas expediciones tienen la misión de aumentar su conciencia sobre el cambio climático así como la necesidad de preservar el océano y su biodiversidad.