Antartida

Buscan en la Antártida productos marinos para tratar enfermedades

Barcelona, 14 feb (EFEverde).- Científicos de la Facultad de Biología Animal de la Universidad de Barcelona (UB) están realizando una investigación en aguas de la Antártida para buscar productos naturales de origen marino y valorar su potencial farmacológico para curar enfermedades.

En una videoconferencia desde la base antártica Gabriel de Castilla, instalada en la isla de Decepción, en el archipiélago de las Shetland del Sur de la Antártida, la profesora de Biología Animal de la UB Conchita Ávila ha comentado hoy sus investigaciones con el vicedecano de Investigación de la Facultad, Jordi García-Fernández, y otros de sus colegas que han seguido sus explicaciones desde el aula magna.

Ávila, que dirige el proyecto antártico Actiquim-II, continuación de los proyectos Ecoquim (1998) y Actiquim (2004), ha explicado que su equipo está estudiando el papel de productos naturales de origen marino en los ecosistemas marinos de la Antártida para valorar su potencial farmacológico y evaluar las posibles alteraciones causadas por la actividad humana en estos ecosistemas aún desconocidos.

Moléculas químicas de los invertebrados marinos

“El objetivo de Actiquim es estudiar moléculas químicas, presentes en los invertebrados marinos, y averiguar si modulan la relación entre diferentes grupos de organismos en el ecosistema antártico, es decir, si son tóxicas para los depredadores, ayudan a competir por el espacio o el alimento, etcétera”, ha explicado la profesora.

En el marco de este proyecto, también se estudia si estos productos naturales podrían tener aplicaciones farmacológicas para tratar enfermedades.

La campaña actual, que se lleva a cabo entre enero y marzo de 2013, incluye un programa de inmersiones con escafandra autónoma en el litoral de la isla Decepción.

Con estas inmersiones se trata de establecer la actividad ecológica (defensa, toxicidad, citotoxicidad…) de extractos y productos naturales aislados de organismos del bentos antártico.

También quieren determinar la presencia de invertebrados marinos que viven asociados a huesos de ballena y estudiarlos desde las vertientes taxonómica, morfológica y química para inferir qué relaciones fitogenéticas y evolutivas presentan y describir nuevos productos naturales con potencial antitumoral y antiinflamatorio.

Evaluar el efecto del turismo en los invertebrados bentónicos

La directora del equipo científico del proyecto Actiquim, financiado por el antiguo Ministerio de Ciencia e Innovación, ha informado de que también están cartografiando las comunidades de invertebrados bentónicos de la Calita Balleneros, en la misma Isla Decepción, para poder evaluar qué efectos tiene sobre ellos la actividad turística.

El objetivo es identificar los aspectos clave que permitan gestionar y planificar el turismo con un impacto mínimo sobre los ecosistemas naturales marinos en la Antártida.

En el proyecto Actiquim también participan otros expertos de la Facultad de Biología de la UB, de la Facultad de Farmacia de la UB, del Parque Científico de Barcelona, del Instituto Español de Oceanografía de Gijón, de la Universidad de Bonn (Alemania), de la Universidad de Alaska (EEUU) y del Consejo Nacional de Investigación Científica de Nápoles (Italia). EFEverde

Fuente: EFEverde

Los recortes alargan la estancia de los científicos españoles en la Antártida

Los recortes en el Ejército han provocado que los investigadores y científicos españoles que eventualmente trabajan en la Antártida con apoyo logístico militar deban alargar su estancia debido a que tan solo opera un barco de la Armada en vez de los dos que lo hacían en campañas anteriores.

Según ha explicado el teniente coronel de Infantería en la División de Operaciones de Estado Mayor del Ejército, Constantino García, responsable del planeamiento de la Campaña Antártica del Ejército de Tierra, los recortes presupuestarios han provocado que no haya la capacidad de relevo de otros años y que los investigadores se ven obligados a permanecer unas dos semanas más de las tres que solían estar anteriormente.

Fernández, que ha permanecido en tres ocasiones en la base española “Gabriel de Castilla”, situada en la Isla Decepción, ha explicado que en este emplazamiento no hay nuevas adquisiciones y que el presupuesto sólo da para “mantenimiento de las cosas que se estropean”.

El Ejército de Tierra está presente en la Antártida desde hace veintiséis años con el objetivo de prestar apoyo a los proyectos de investigación españoles y de otros países que están adscritos al Tratado Antártico.

En la actualidad, la dotación militar es de doce personas que prestan servicio a más de veinte científicos que trabajan en ocho proyectos relacionados con la fauna marina y su potencialidad, incluso farmacológica o la sismología y la vulcanología, ya que también se estudia “un volcán activo”, entre otros proyectos.

Naturaleza en estado puro

Ha indicado que los principales impedimentos con los que se topa la dotación militar en la Antártida es encontrarse en “un espacio muy reducido durante un período de tiempo prolongado” y las “exigentes condiciones climatológicas”, sobre los cero grados durante el verano austral, cuando están programadas las campañas.

También “la lejanía “con otras zonas habitadas, ya que, por ejemplo, el hospital más cercano está “a mil kilómetros”, aunque disponen, ha añadido, de un enlace vía satélite mediante el que se accede a todas las posibilidades diagnósticas del Hospital Central de Defensa “Gómez Ulla”, situado en Madrid.

Allí, las relaciones internacionales se rigen por el Sistema del Tratado Antártico, mediante el que se estipula que la presencia militar de los diferentes países está limitada únicamente al apoyo logístico a la investigación científica.

“Es tan hostil como que todo el mundo ayuda a todo el mundo. Las relaciones son buenas con todos los países. Cerca de nosotros hay una base argentina a la que facilitamos el acceso a internet y con la que incluso se organiza algún partido de fútbol. En la Antártida no hay armamento, no hay soberanía. Es un territorio reservado para la ciencia. La naturaleza en estado puro”, ha apuntado.

Constantino Fernández, que ha dejado claro que “sin investigadores el Ejército no iría allí”, ha anotado que también aprovechan su estancia para desarrollar pruebas y prospecciones de telecomunicaciones, medio ambiente, vestuario y materiales.

Fuente: ElMundo